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Sobre
la Ley
La
Ley favorece a la madre que se apresura a destruir su
familia
La
madre de un bebé que decida separarse tendrá la absoluta
certeza de que conseguirá la custodia de su hijo. Y en
consecuencia: pensión, uso de la vivienda, etc.
Por otra parte le será mucho más fácil rehacer su vida.
Su hijo se adaptará mucho mejor a su futura pareja y no
sufrirá los traumas de una ruptura. Cuando tenga uso de razón
lo peor ya habrá pasado y no echará en falta una familia
que nunca conoció. Y además la futura custodia de su hijo
también la tendrá muchísimo más asegurada.

Pero
todas estas ventajas se irán diluyendo cada día que pase. ¡CUANTO
MÁS PRONTO SE DECIDA MEJOR!.
La gota que puede colmar el vaso es "la depresión
posparto". A esta depresión la podríamos definir como
un cóctel de alteraciones hormonales producto de la gestación
que se mezcla con miedos psíquicos hacia la nueva situación
de madre.
Si en esta situación la nueva madre pide información a un
abogado, este se encargará de ponerla los dientes largos
haciéndola ver las ventajas anteriormente citadas y algunas
más de las que luego no se cumplen, porque, como luego dirá
"ya se sabe lo mal que funciona la justicia".
Una situación de apremiamiento más propia de técnicas
agresivas de ventas que de un sistema judicial serio.
Pero si la depresión posparto no ha sido suficiente para
destruir la relación, todavía hay riesgo de entrar en una
nueva etapa, que se caracteriza por que los dos cónyuges ya
no son iguales ante la ley. Cuando hay igualdad en el resto
de los aspectos la llegada del hijo desequilibra la balanza.
La desigualdad genera prepotencia, ellas se crecen porque
son conscientes de su superioridad legal, y se enrarece una
relación que antes era de tú a tú.

Mientras tanto el reloj continúa menguando sus derechos y
presionándolas y la situación puede desembocar en una
separación cuando el hijo solo tiene unos años de vida.
Resulta paradójico que dos personas que hace poco más de
un año habían decidido crear una familia terminen separándose
cuando lo acaban de lograr. Nos debe hacer reflexionar el
que esta situación sea típica. Y nuestros aparatos legal y
judicial no pueden negar su parte de responsabilidad.
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