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Síndrome
de Munchausen
Madres que asesinan a sus hijos
Una
profunda investigación sobre una realidad que pocos se
atreven a admitir: el maltrato de los niños por parte de
sus madres.

Autora:
Clara Eugenia Lara Donantes
Las
mujeres son responsables de la mayoría de los homicidios de
lactantes y niños, la mayor parte de los malos tratos físicos
a niños y la cuarta parte de los abusos sexuales
infantiles. Infligen el 50% de la violencia contra los
hermanos y los ancianos y cometen aproximadamente la mitad
de las agresiones contra las parejas. Negarse a
admitir esa realidad es una actitud social peligrosa que
cuesta vidas.
Un
experimento aterrador
En
noviembre del 2000 la revista Pediatrics publicó los
resultados de un experimento aterrador. Ante la falta
de explicación para las dolencias de bebés internados en
condiciones de extrema gravedad, los médicos de varios
hospitales de Gran Bretaña habían decidido grabar mediante
cámaras ocultas a los progenitores -en su mayoría, madres-
de los que el personal médico había empezado a sospechar
que ponían a sus hijos al borde de la muerte
deliberadamente.
Lo
que descubrieron fue asombroso. En 30 de los 39 casos
grabados, se observó que los progenitores trataban de
ahogar intencionadamente a sus hijos; en otros 2 casos,
trataron de envenenar al niño; en otro, la madre rompió
deliberadamente el brazo de su hija de tres meses.
Muchas de esas personas parecían actuar metódicamente:
“los malos tratos se infligían sin provocación previa y
con premeditación, e iban seguidos de complejas y creíbles
mentiras para explicar las consecuencias”, señalan los
autores del estudio.
Lo
extraño, lo verdaderamente escalofriante es que en su mayoría
esas personas eran mujeres que fingían ser buenas madres y
llevaban rápidamente a sus hijos a la sala de urgencias
cuando tenían trastornos respiratorios, y se quedaban a su
lado con fortaleza y abnegación mientras que los médicos
trataban de averiguar dónde estaba el problema.
Muchas de ellas eran consumadas farsantes. Podían
pasar de la más temible actitud amenazante contra sus hijos
a convertirse en madres solícitas en el minuto exacto en
que el doctor o la enfermera entraban en la habitación,
advertidos por las cámaras de lo que estaba ocurriendo.
Las
madres actuaban movidas por el prestigio social de una
enfermedad misteriosa; les gustaba la proximidad de
poderosos profesionales médicos; les gustaba la atención
que suscitaban y el dramatismo de las situaciones. Y
sobre todo experimentaban una ácida satisfacción
aterrorizando a sus hijos.
El
síndrome de Munchausen
Todas
estas mujeres son víctimas del síndrome de Munchhausen que
es el tema de este ensayo, a lo largo del cual, trataremos
los síntomas de este síndrome, sus especies, su origen y
su tratamiento.
Una
investigación médica grabó en una clínica de Atlanta a
decenas de madres maltratando a sus hijos. Caso como
el de Kathy Bush, una madre diagnosticada con síndrome de
Munchausen que ha sido condenada por abuso infantil y puede
pasar el resto de su vida en la cárcel, llegó a embaucar a
la propia esposa del presidente Bill Clinton, Hillary.
Hace
tres años, la primera dama la presentó en una conferencia
en la Casa Blanca como ejemplo de padres que sufren por los
altos costos de los seguros médicos. Su hija, Jennifer Bush,
había sido operada 34 veces en sus once años de vida a
causa de una misteriosa enfermedad que le hacía vomitar
todo lo que ingería y que la obligaba a alimentarse a través
de un tubo en su estómago.
Poco
después se descubrió que Kathie padecía una enfermedad
mental que la empujaba a envenenar a su propia hija. Un
estudio hecho público esta semana, prueba que el caso de
esta mujer no era aislado: en un hospital infantil de
Atlanta, las cámaras de vídeo sorprendieron a 23 madres
-11 de ellas enfermeras- inyectando orina a sus hijos,
cambiandoles los medicamentos o intentando ahogarles.
La
tragedia de Kathy Bush puso por primera vez al descubierto
un problema sanitario y criminal cuyo alcance exacto
todavía se desconoce. Dos años después, en California, se
descubrió que otra mujer, Mary Noe, había matado, poco a
poco, a sus diez hijos a causa del mismo síndrome.
El
informe elaborado ahora por los médicos de la Universidad
Emory de Atlanta y publicado en la revista Journal of
Pediatrics, aporta datos inquietantes sobre la frecuencia
con que repiten este tipo de historias en EE UU. Las madres
con síndrome de Munchausen causan daño deliberadamente a
sus hijos y luego mienten sobre el origen de las extrañas
dolencias para satisfacer su enfermiza necesidad de llamar
la atención, a veces para salvar su matrimonio o ganarse la
simpatía de los demás apareciendo como víctimas.
En
el hospital infantil Children's Health Care de Scottish Rite,
Atlanta, los doctores no lograban encontrar respuesta para
los repetidos ingresos en el centro de niños con
inexplicables enfermedades crónicas. El doctor David Hall,
director del estudio, decidió hace cuatro años, instalar cámaras
ocultas en 41 habitaciones con casos sospechosos. Había por
ejemplo niños que padecían infecciones bacterianas que
durante meses eran resistentes a cualquier tratamiento. Las
cámaras revelaron que la causa era el orín que sus madres
les inyectaban a través de los catéteres intravenosos por
los que les administraban los medicamentos.
La
edad promedio de los niños era de 2 a 3 años, y de no
haber sido por las cámaras ocultas muchos podrían haber
muerto. En varias ocasiones, el equipo que controlaba los vídeos
alertó a las enfermeras para que entraran en las
habitaciones. "Las madres paraban lo que estaban
haciendo", explicó Hall. "Ha sido una tarea muy
poco placentera, porque éste no es el hallazgo que hubiéramos
querido obtener".
La
enfermedad mental de Munchausen es responsable de al menos
un 10% de las muertes infantiles en Estados Unidos, en opinión
de los médicos de Emory University que confirmaron las
conclusiones de otros estudios anteriores de la doctora
Judith Libow, en el Children's Hospital de Oakland,
California, y de la doctora Patricia Siegel, del Children's
Hospital de Michigan. Sin embargo, todos advierten que la
cifra exacta podría ser bastante más alta,
dada la dificultad con la que frecuentemente se topan los
especialistas para diagnosticar el síndrome.
¿Conoce
a alguien así?
Las
señales de alarma descritas por los expertos incluyen:
Las madres se niegan a que los hijos se separen de su lado o
que alguien distinto los cuide.
Siempre están dispuestas a que al niño le hagan pruebas médicas,
tratamientos y operaciones.
Otros niños que han estado bajo el cuidado de la persona
también han padecido enfermedades crónicas inexplicables.
Según
el psicólogo especializado en Munchausen Gordon Harper,
profesor de la Universidad de Harvard, el hábito de mentir
se convierte en una actuación tan perfecta que las madres
realmente llegan a creerse que están ayudando a sus hijos.
Las 23 madres del hospital de Atlanta han perdido la
custodia de sus hijos y están en manos de la justicia,
acusadas de maltrato infantil.
¿Por
qué?
A
estas madres les gusta el prestigio social de una enfermedad
misteriosa; les gusta la proximidad a los profesionales médicos
poderosos; les gusta la atención y el drama, la prisa de la
adrenalina del la Sala de Urgencias. Además de eso, algunos
parecían obtener satisfacción por aterrorizar a sus niños.
Estas
madres asesinas que se escaparon de purgar sus crímenes
durante años porque muchos de nosotros nos negamos a
reconocer que las mujeres son seres crueles capaces de
actuar con brutalidad en contra de sus propios hijos, esto
es, habitualmente, pensamos que la violencia es privativa
del género masculino, todavía se considera universalmente
que solo varón es capaz de ser violento.
Los
hombres son la causa de él, y las mujeres y niños son los
la que sufren. La sabiduría convencional, nacido de
paternalismo anticuado y del existencialismo feminista,
sostiene que cuando las mujeres lesionan o matan, ellas tan
solo lo hacen en defensa propia. Lo cual es un grave error
ya que la mujer puede ser como violenta y cruel, tan ávido
o tan vicioso como un hombre y estas mujeres delincuentes
deben tomar la responsabilidad por sus crímenes.
¿Qué
es el Síndrome de Munchausen?
Aunque
no raro, este síndrome es difícil de descubrir y
confirmar. En 1951, los Dr Richard Asher usaron el término
“síndrome de Munchausen” para describir a adultos que
se inventaron enfermedades para conseguir la atención médica,
para adoptar el papel de enfermedad y recibir los
procedimientos médicos totalmente innecesarios si como los
tratamientos, pero sobre todo recibir la constante atención
del personal médico y la fama y celebridad de padecer una
enfermedad “rara” o desconocida.
El
término fue acuñado en referencia al Barón Von
Munchhausen mercenario militar de Münchhausen que era
conocido por los cuentos de ficción y mentiras de
grandes viajes. El Prado de Roy acuñó el término el síndrome
de Munchausen para describir a 2 madres que en 1977,
mintieron respecto a síntomas que dijeron padecían
sus dos niños, los cuales eran provocados por ellas
mismas. Uno de los niños tenía una historia afecciones
respiratorias que se prolongó mucho tiempo, pasando
de asfixia recurrente a la orina sangrienta, y el otro tenía
una historia de hipernatremia (exceso de sodio en la sangre)
recurrente.
El
primer niño cuyos síntomas sólo ocurrieron en la
presencia de su madre, mejorado durante el tratamiento
psiquiátrico de la madre por su conducta abusiva. Los síntomas
del segundo niño sólo ocurrieron en casa, y él murió
como resultado de hipernatremia severa. En 1994, el médico
informó que la madre del muchacho admitió a su psiquiatra
que ella mató a su hijo con el envenenamiento de sal. Estos
2 casos subrayan la importancia de reconocimiento temprano
del Síndrome Munchhausen por la gravedad de sus
consecuencias.
En
esta discusión, se repasan varios aspectos de este síndrome,
incluso el predominio, las características de los
delincuentes y sus víctimas, complicaciones, diagnóstico.
Un
problema preocupante
Aunque
no precisamente conocido, la incidencia y predominio de este
síndrome es preocupante. Más de 700 casos se han
documentado en los países de habla hispana, pero estos
casos sólo reflejan los casos más severos del Síndrome de
Munchhausen. Un equipo de estudiosos informó incidencia
inconstante del Síndrome. Un estudio encontró que 1% de niños
con el asma sea víctimas de sus madres que padecen este síndrome.
En otro informe de niños con las alergias de comida, 16 en
301 niños (5%) se identificó como las víctimas de este síndrome.
En un pueblo inglés pequeño con una población de 200,000,
se informaron 39 casos de sofocación intencional de niños
encima de un periodo del 20 xaño (1 en 25,000). En 1991,
Schreier y Libow dirigieron un estudio de 880 neurólogos
pediátricos y 388 gastroenterologos pediátricos en el
EE.UU. con las proporciones del retorno de 21. 8% y 32. 4%,
respectivamente. Entre los 316 médicos que respondieron al
estudio, 212 informaron un contacto con 192 sospechoso y 273
víctimas inveteradas del Síndrome de Munchhausen Un
estudio por la Unidad de Vigilancia de Asociación Pediátrica
británica encontró 128 casos de este síndrome, informado
en el Reino Unido e Irlanda en un periodo del 2 x año, con
una incidencia de 2. 8 por 100,000 niños menores de 1 año
de edad y 0. 5 por 100,000 niños menores de 16 años.
Usando
éste criterio, aproximadamente 625 casos de envenenamiento
y sofocación atribuible a este síndrome puede esperarse en
EE.UU. cada año. En más de 95% de casos del Síndrome de
Munchhausen, la madre es quien ocasiona las enfermedades del
niño.
¿Cómo
se presenta?
Los
síntomas del niño normalmente ocurren solamente en la
presencia de la madre y menguan en su ausencia. A veces se
llama al compañero de la madre, u otros miembros
familiares, y vecinos para que den testimonio de los "síntomas"
que padece el niño.
Estos
eventos los usan las madres para probar la enfermedad
supuesta del niño a los médicos, frecuentemente se
describen a las madres muy cuidadosas y atentas y por
supuesto consagradas a sus niños.
Sin
embargo, no todas las responsables encajaron este
"perfil de madre abnegada" y también pueden
presentar se como hostiles, emocionalmente débil, y
evidentemente ímprobo. Aunque desde luego estas personas
pueden ser muy engañosos y manipuladores.
Su
habilidad de convencer a otros no debe infravalorarse. El
abuso se premedita, calculado, y sin provocación. La madre
puede tener un conocimiento anterior o entrenando en la
profesión médica y a menudo se fascina con el campo médico.
Ella aspira establecer relaciones íntimas con el personal médico
y frecuentemente se vuelve una fuente de apoyo para miembros
del personal o las familias de otros pacientes.
La
madre normalmente se muestra calmada ante la confusión
que denotan los médicos ante la enfermedad misteriosa que
su niño está experimentando. Ella tiende a seguir más el
diagnóstico y los tratamientos prescritos por el médico,
sin tener en cuenta el dolor que ellos pueden infligir en su
niño, y casi siempre resiste las órdenes de alta
hospitalaria y los resultados diagnósticos negativos.
La
sospecha de un médico o el rechazo para continuar las
evaluaciones pueden animar a que la madre lleve al niño
para consultar a otro médico. Las madres que padecen este síndrome,
reconocen su conducta injusta, pero tienen gran cuidado para
ocultar sus acciones y raramente admitir sus actividades
abusivas.
Y,
¿qué pasa con el esposo?
El
compañero de la madre es a menudo desinteresado de la
familia y raramente juega un papel activo en el cuidado médico
del niño. Confiando en la madre de su hijo, los compañeros
pueden apoyarlas e ignorantemente pueden volverse cómplices
pasivos del abuso continuado.
En
algunos casos, la madre abusiva ha sido sospechosa de
fabricar los síntomas de su niño para intentar que su
compañero regrese a la familia.
¿Están
locas estas mujeres?
Una
minoría (10-25%) mujeres también induce los síntomas en
ellas mismas. La madre en cuestión, raramente tiene una
enfermedad mental severa (como la esquizofrenia), aunque
todo parece indicar que la presencia de uno o más desórdenes
de personalidad es común.
También
puede tener una historia familiar en la que fue ignorada por
sus padres y siempre se sintió relegada. La historia
familiar de esta mujer puede revelar los tipos constantes de
abuso, o de enfermedades raras en miembros de la familia.
En
más de 95% de casos de este síndrome, la madre es la
culpable de las enfermedades del niño. Los estudios
han informado que, rara vez, es el padre, el responsable en
estos casos. En estas situaciones, los padres se presentaron
como perturbados y mentalmente inestables. Otros tipos de
responsables de esta clase de abusos, incluyen: abuelos,
padres adoptivos, y niñeras.
¿Cuándo
comienza?
El
abuso del niño normalmente empieza temprano en la vida. Según
Rosenberg, la edad promedio del diagnóstico del síndrome
Munchshausen era 3 a 4 años de edad, aunque también se
hicieron víctima los niños más grandes. Semejantemente,
en un reciente informe por el McClure , la edad del promedio
del diagnóstico era 20 meses, con distribución sesgada
hacia el grupo de edad más joven.
En
un informe médico, la sofocación empieza entre los primero
y terceros meses de vida y dura durante 6-12 meses o hasta
que el paciente muera.
¿Cuáles
son los síntomas aparentes?
Los
niños normalmente se presentan con una serie de dolencias
que provienen de órganos diferentes. La revisión de los
primeros 20 años de la condición describió 68 síntomas
diferentes, señales, y resultados del laboratorio en 117
casos de Síndrome Munchshausen, con aproximadamente 70% de
síntomas inducido o ficticios que ocurren en el hospital.
Actualmente, se han informado más de 100 síntomas.
Los
más comunes incluyen el dolor abdominal, vomito,
diarrea, la pérdida de peso, cólicos, el apnea, las
infecciones, las fiebres, sangrando, envenenamiento y
letargo. Un estudio informó las enfermedades múltiples en
64% de 56 niños del índice que eran víctimas de este Síndrome.
Otros
informes indican que algunos niños presentan del principio
con un solo evento serio, como el episodio de apnea severo
sin la historia anterior de fabricación.
¿Qué
hacen los niños?
Niños
más grandes que son a menudo víctimas de este síndrome
conspiran con sus madres confirmando las historias más
improbables incluso sobre sus historias médicas, a veces
por el miedo de contradecir sus madres y otros debido
a la persuasión de sus madres. Algunos de estos niños
creen que ellos están muy enfermos, con un desorden
misterioso que los doctores no pueden deducir.
En
otros casos, el niño es consciente que la explicación de
la madre es improbable, pero no habla, por miedo a la
venganza de la madre o que nadie les creerá.
Señales
de alarma
Por
lo anterior se han propuesto varias señales de advertencia
para alertar al personal médico de la posibilidad del
Síndrome de Munchshausen. Éstos incluyen:
Que extraordinariamente se prolonguen síntomas
inexplicables.
Los tratamientos médico son totalmente ineficaces o
malamente tolerados.
Y
el niño presenta alergia a una gran variedad de comidas y
medicamentos.
Siegel
y Fischer sugirieron que los pediatras se pregunten lo
siguiente:
1.-
¿La valoración clínica del estado médico del niño es
consistente con la descripción de la madre?.
2.-¿El
diagnóstico objetivo evidencia para que la condición médica
del niño exista?.
3.-
¿Tiene cualquier miembro del personal, incluso el pediatra,
dado testimonio de los síntomas?.
4.-
¿Es la madre tranquilizada por los resultados de prueba
negativos?.
5.-
¿El tratamiento está proporcionándose al niño
principalmente debido a las demandas persistentes de la
madre?.
Los
médicos deben recordar que la fabricación persistente,
exageración, y simulación de los síntomas del niño,
reflejan un problema patológico de la madre. En algunos
casos de síndrome de Munchausen, la fabricación de síntomas
puede una escalada si la madre desea continuar su relación
con el sistema médico o si la contestación del médico le
parece inadecuada a la madre o poco satisfactoria.
Finalmente, es importante recordar que la existencia
de una enfermedad real en el niño no significa que no pueda
coexistir con el síndrome de Munchausen.
Los
hermanos
Los
hermanos pueden ser víctimas del mismo abuso por el mismo
padre. Según Rosenberg, se abusaron 5% de hermanos. En una
serie que estudio la muerte de 27 infantes que fueron
sofocados, 48% tenían un hermano que según se alega se
murió de síndrome de muerte infantil súbito (SIDS).
Las
consecuencias
La
incidencia de muerte y las complicaciones médicas serias
precisamente no se conoce. La mortalidad tasa el rango de
9-31% entre los casos del índice, con la mayoría
informando una proporción de mortalidad de 9-10%.
La
morbilidad puede ser el resultado directo del abuso o una
consecuencia de diagnóstico múltiple e intervenciones de
las terapéuticas realizado por los facilitadores del médico
inconscientes. Los McClure informaron que se
admitieron 122 de 128 niños abusados en el hospital como
resultado del abuso. De los 128 niños, 119 (93%) tenía
intervenciones innecesarias, 45 enfermedades médicas
mayores sufridas, 31 dolencias físicas menores tenidas, y 8
murió. En un estudio más temprano de 51 clínicas de apnea
infantiles, 54 de 20,090 niños (0. 27%) era víctimas del síndrome
de Muchausen. Veintiuno de estos 54 niños recibió
resucitación cardiopulmonar, y se hospitalizaron 24.
Las
víctimas de este síndrome no se presentan sólo con las
dolencias físicas induciddas, sino que también pueden
manifestar síntomas psicológicos fabricados. Además, el
impacto de abuso de este síndrome no sólo es físico.
Similar a las víctimas de otros tipos de abuso, los niños
con síndrome Muchausen padecen también desórdenes
emocionales y psicológicos a largo plazo.
McGuire
y Feldman describieron a 6 niños que exhibieron problemas
conductuales e incluso desórdenes de alimentación en los
bebés; el retiro, la hiperactividad, y conductas
conflictivas en los preescolares; y síntomas de conversión
en los niños más grandes y adolescentes. Los niños más
grandes toleraron a menudo y cooperaron con sus padres en su
propio abuso y las enfermedades médicas fabricadas.
Algunos
de estos niños desplegaron problemas conductuales que
incluyeron trastornos emocionales y desórdenes de la
conducta, inasistencia escolar, miedos y anulación de
lugares específicos o situaciones, trastornos del sueño, y
rasgos de desorden nervioso. Los muchachos tenían más
perturbaciones que las muchachas.
La
mayoría de los niños que permanecían con sus madres
se expuso a la fabricación repetida. Los niños con
"resultados inaceptables" estaban más grandes en
el momento de abuso y más probablemente habrían hecho víctima
a los hermanos.
Consecuencias
en la adultez
En
una encuesta realizada a 10 adultos que se identificaron
como sobrevivientes del síndrome de Munchausen durante la
niñez se encontró que en el momento del abuso, estas víctimas
se sentían inseguras y no queridas por sus padres.
Siendo
niños, experimentaron tensión emocional y problemas de
depresión serios. También presentaron problemas de educación,
como son el ausentismo, falta de atención, o ansiedad.
Obstáculos
al diagnóstico
Varias
barreras retardan a menudo el descubrimiento y confirmación
de un diagnóstico de síndrome de Munchausen oportuno.
Estas barreras incluyen a lo siguiente:
El fracaso para considerar el Síndrome de Munchshausen en
el diagnóstico diferencial.
Falta de familiaridad con el síndrome de Munchshausen por
pediatras y otros miembros del cuerpo médico.
Falta de certeza diferenciando ansiedad paternal y/o
preocupaciones de la patología, por la tendencia de del médico
a creer la historia médica proporcionada por la madre.
La habilidad de la madre para presentar un muy persuasivo y
complicado historial médico de médicos múltiples, a
menudo en hospitales diferentes y a veces de varios ciudades.
Temor a una imputación falsa y a las repercusiones legales
subsecuentes.
La reticencia para separar al niño de la familia, para
evaluar la condición médica del niño sin la cercanía de
la madre.
Métodos
diagnósticos
Varios
estudiosos de la materia han intentado formar un criterio múltiple
para la identificación del sindrome de Munchausen para lo
cual desarrollaron 18 pautas basadas en su experiencia
y las recomendaciones de prestigiados psicólogos. Estas
pautas están divididas en 3 categorías basadas en rasgos
específicos identificados en la víctima, la madre, y la
familia.
Estas
pautas se resumen como sigue:
Obtener y verifica la víctima y las historias médicas y
sociales pertinentes de familia, hospitalizaciones
anteriores, y los archivos médicos.
Entrevistas el padre y cualquier otro miembro familiar solo
cuando la madre no está presente con el fin de validar las
historias de la madre.
Internar al niño en hospital para observar la interacción
madre-hijo, vigilancia cercana de la madre, para
obtener una relación temporal entre los síntomas y la
presencia de la madre.
Separar al niño de la madre de requerirse para proteger a
la víctima y confirmar cesación de los síntomas del niño
durante la ausencia de la madre.
Durante
la hospitalización y bajo la observación íntima, obtenga
del cuerpo del niño las muestras fluidas para las
pantallas de toxicología y cualquier otra investigación
pertinente. Si un equipo multidiciplinario está de acuerdo
en el procedimiento, pueden usarse las cámaras ocultas para
grabar las interacciones del niño y la madre en la escena
del hospital.
Obtener la evaluación psicológica, y psiquiátrica del niño
y la madre.
Reúna un equipo para examinar los archivos objetivamente
ante la madre y confrontarla Informe a las autoridades
que tenga a su cargo la protección del niño y sobre
los delitos y penas a las que se hace acreedora la madre
antes de confrontarla.
Asegure la separación del niño y otros hermanos al riesgo
después de que la madre está informada del diagnóstico.
Para protección adecuada, ubique al niño en un lugar
inaccesible para la madre.
Insertar en un tratamiento psicológico y psiquiátrico a
corto plazo y a largo plazo para la madre.
Supervisar a largo plazo y de manera cercana por las
autoridades es esencial para garantizas seguridad del niño.
Hace
falta un equipo multidisciplinario
Varios
autores están de acuerdo que un diagnóstico oportuno se
logra mejor si el niño es atendido por un equipo
multidisciplinario:
Los psicólogos señalan que el papel del médico es
establecer la presencia de una patología que hace sospechar
conductas que han llevado al abuso
El papel del psicólogo es evaluar la relación madre-hijo,
la condición psiquiátrica de la madre, y el entorno
psicosocial de la familia.
El papel del profesional de la medicina es la protección
del niño y asegurar la seguridad inmediata y a largo plazo
del niño.
El papel de las instituciones de protección al menor debe
ser proteger al niño haciendo un compromiso fuerte a la
vigilancia a largo plazo e intervención de la familia la
cual no podrá negarse.

Más
información:
Síndrome
de Munchausen, de la Biblioteca Nacional de los EE.UU.
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