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Cuatro Mitos Feministas sobre la Violencia Doméstica

Por Glenn Sacks 
Columnista de prensa y radio (EEUU)

Año 2002 

www.glennsacks.com/

Mito nº 1. En la violencia de las relaciones heterosexuales, el agresor es casi siempre el hombre y la víctima es casi siempre la mujer:

Serias investigaciones sobre la violencia doméstica abrumadoramente afirman que los ataques, las agresiones domésticas se cometen por ambos, el hombre y la mujer, y que usando armas y el elemento sorpresa, las mujeres son atacantes contra sus compañeros masculinos, tanto como viceversa.

Solamente alrededor de ¼ de las relaciones heterosexuales violentas confirman el modelo feminista hombre/agresor, mujer/victima -alrededor del mismo porcentaje como cumplen el modelo “mujer/agresora, hombre/victima"-. Casi la mitad de todas las relaciones heterosexuales violentas son mutuamente agresoras, y las tasas de violencias doméstica, desde la menor a la más grave violencia, incluyendo el asesinato, son comparables entre hombres y mujeres.

La naturaleza mutua de la violencia doméstica ha sido atestiguada en grandes investigaciones. Por ejemplo, veteranos de la violencia doméstica como los investigadores, Richard Gelles, Murria Straus, y Susan Steinmetz, quien fue una vez ensalzada por el movimiento feminista por su pionero trabajo contra la violencia contra las mujeres, estaban sorprendidos al principio, de encontrar iguales niveles de violencia en el hombre que en la mujer.

El profesor de la Universidad del Estado en Long Beach Martin Fieberte, recopiló 117 estudios diferentes con 72.000 respuestas, que encontraban que las mujeres iniciaban la violencia doméstica con tanta frecuencia como los hombres.

Los estudios llevados a cabo por el Laboratorio de Investigación familiar de la Universidad de New Hampshire en los años 1975, 1985 y 1992 encontró que las tasas de abuso eran iguales entre esposos y esposas, y que las agresiones de las esposas esta incrementándose.

Los estudios de los investigadores RI McNeeley y Coramae Richey Mann mostró que las mujeres son más proclives que los hombres a utilizar armas y el elemento sorpresa. Estas armas incluían pistolas, cuchillos agua caliente, ladrillos, atizadores de chimenea y bates de beisbol.

Mito nº 2. Cuando las mujeres son violentas, es por lo general en defensa propia:

Como una regla general, ni la violencia de los hombres, ni la de las mujeres se comete generalmente en defensa propia.

Segun Strauss, por ejemplo, casi el 10 por ciento de las mujeres y el 15 por ciento de los hombres realizan la agresión hacia su compañero/a en defensa propia.

El Dr. David Fontes, autor de 'Toque Violento: Abriendose paso en los Estereotipos', y director de SAFE (Stop Abuse For Everyone), ha encontrado que solamente un pequeño porcentage de las mujeres agresoras actúan en defensa propia.

Mito nº3. La violencia doméstica está cometida casi siempre enteramente por hombres, y las relaciones lésbicas son agradables y proporcionan a las mujeres un refugio de la violencia y dominación patriarcal masculina

Actualmente, es casi indiscutible la evidencia de que la violencia doméstica es al menos tan frecuente en las relaciones lésbicas como en las relaciones heterosexuales.

Por ejemplo, un estudio de 1997 sobre 1099 lesbianas encontró que el 52% de las contestadoras había sido agredida por su amante femenina o por su compañera, y que el 30% admitió haber agredido a su amante femenina o compañera.

De las que habían sido víctimas de abuso, más de la mitad (51,5%) relató que ella también había sido agresora hacia sus compañeras.

En un estudio de lesbianas que previamente habían tenido relaciones con hombres, el 45% relató que ellas solo habían experimentado agresiones físicas con su reciente compañera femenina, mientras que solo el 32% había experimentado alguna agresión de algún otro compañero masculino.

Según Claire Renzetti, profesor de sociología de la Universidad de Saint Joseph, las maltratadoras lesbianas “despliegan una ingenuidad terrorífica en su selección de tácticas de agresión, frecuentemente diseñando la agresión a los puntos vulnerables de sus compañeras” ('Traición Violenta : Abuso de la compañera en las relaciones Lesbicas').

En su apoyo, incluso el proyecto Clothsline de la UCLA, cuya pagina web y material público contenían relaciones de mentiras desacreditadoras sobre los hombres y la violencia doméstica, cita los hallazgos de las investigaciones de Renzetti que “violencia en las relaciones gay/lesbianas ocurren con la misma frecuencia como la violencia en las relaciones heterosexuales” .

En los pasados 30 años, las feministas han jugado con frecuencia un papel admirable promoviendo la aceptación social de los gay y las lesbianas. Sin embargo, las feministas han vergonzosamente vuelto la espalda a las lesbianas maltratadoras, y han reprimido los intentos de los activistas para dirigirlos sobre la violencia doméstica lésbica.

Mito nº4. Las Madres son las luchadoras de primera línea “contra el abuso infantil”:

En realidad son las madres, y no los padres, quienes cometen la inmensa mayoría de los abusos, negligencias y asesinatos infantiles.

Según el Departamento de Justicia de los EEUU, el 70% de los casos confirmados de abuso infantil y el 65% de los asesinatos de chicos por sus progenitores, son cometidos por las madres, no por los padres.

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU, ajustando el mayor número de madres solteras, una madre custodia tiene cinco veces más probabilidades de asesinar a sus hijos que un padre custodio.

Un estudio de casos de abuso infantil confirmados publicado en el Journal de Abuso Infantil y Negligencia, encontró que las madres abusan de sus hijos dos veces y media más que los padres. El Tercer Estudio Nacional sobre Negligencia y Abuso Infantil (1996) encontró que los hijos eran lesionados por maltrato o negligencia, en un 88% más seriamente por sus madres que por sus padres.

Hace veinticinco años las feministas jugaron un papel de heroínas en la defensa del maltrato de la mujer y publicaron el despreciable delito de la esposa-maltratada. Hoy, desafortunadamente, rehusan reconocer la violencia que las mujeres mantienen, en vías a eliminar la violencia doméstica de todos, no solamente de las mujeres, sino de los hombres y de los niños también.


Violencia intrafamiliar contra el hombre

La mayoría de los incidentes de violencia intrafamiliar están registrados de los hombres hacia las mujeres. ¿Por qué? porque a él no se le identifica como la imagen estereotípica de lo masculino.

En la ley, un hombre víctima hace frente a dos obstáculos; en primer lugar demostrar su condición de víctima, y en segundo lugar, debe asegurarse de proteger a sus niños y que no se conviertan en nuevas víctimas. Los hombres muy a menudo soportan los abusos por razones de protección y mantención del lazo afectivo con sus hijos, y no ser destruidos económicamente como consecuencia de la separación.

La mayoría de los hombres reaccionan permaneciendo en silencio. Este silencio es animado a menudo por factores tales como, el miedo al ridículo y que la acción violenta de su mujer es inverosímil, y que ésta será desahuciada. Incluso, cuando un hombre ha probado que él es la víctima parece que la línea de conducta que le queda es solamente salir del hogar. Entonces, esto implica separarse de sus hijos y experimentar a menudo la dificultad en la obtención del contacto regular con ellos. El está en los hechos siendo tratado como el perpetrador de la violencia más bien que de víctima.

La lucha contra los mitos

La medicina moderna está enterada de que ciertas condiciones puedan hacer a las personas un ser violento, pero la sociedad espera que tales personas busquen ayuda o tratamiento médico. Se espera que los hombres tomen la responsabilidad de la violencia y el abuso pero sin aceptar ninguna explicación o excusas.

Sin embargo, cuando es la mujer la violenta, la sociedad proporciona una lista de excusas, por ejemplo: Que tiene depresión, stress, PMT post-natales, irritación por su obesidad, desórdenes de la personalidad, le llegó la menopausia, es por el síndrome pre-menstrual y está en sus días, traumas de la niñez, la provocación, la autodefensa, etc., sin embargo, a los hombres también les afectan muchos algunos de estos problemas.

Cuando una mujer es violenta y abusiva con su cónyuge, no se asume necesariamente que ella es una mala madre. Si un hombre es violento hacia su mujer, se asume automáticamente que él es un mal padre. La ley presume que los niños siempre estarán mejor junto a su madre. Por lo tanto, las únicas opciones para los hombres es tolerar el abuso de la violencia o irse de casa, puesto que bajo la ley no tiene una protección verdadera para él.

Hay que buscar las víctimas masculinas y ayudarles. La sociedad debe ofrecer la misma protección y ayuda a éstos hombres y a sus hijos como se da a las víctimas femeninas. Las mujeres deben ser juzgadas por los mismos estándares que los hombres, y las mujeres que son violentas deben ser legalmente responsables de sus acciones.

¿Cómo hacen frente los hombres?

Los hombres con cónyuges abusivas emplean varios métodos para procurar no difundir sus situaciones potencialmente violentas, como por ejemplo:

Buscar otro sitio o desean estar lejos en un lugar seguro, yendo donde familiares o donde los amigos, pero no dicen a nadie la verdadera razón de por qué duermen en su auto, en una pieza apartados, en el garaje o donde quiera que pueda encontrar protección.

Él promete hacer lo que ella le exige, confirma la responsabilidad de toda clase de acusaciones falsas para cubrir las apariencias de su mujer violenta. Éstas son algunas de las táctica de supervivencia, pero no pararán los ataques. Sin embargo, la mayoría de los hombres harán el esfuerzo en la esperanza inútil de parar los abusos de violencia.

¿Puede hacer él un registro los incidentes violento de su mujer, de las lesiones o como ocurrieron los acontecimientos?.

Los hombres víctimas de sus mujeres, no se atreven a decirle a ninguno de los miembros de su familia la situación por la que está pasando y da las explicaciones mas increíbles de sus lesiones, incluso cuando los atienden en los hospitales o el médico en la consulta privada. Temen la humillación y el estigma, incluso cuando el abuso de la violencia es peligroso para su vida.

¿Cómo reacciona la sociedad?

Si los hombres procuran señalar los incidentes del abuso y la violencia, la gente responde con la discriminación, la incredulidad o la broma, y lo tachan de ser una desviación del rol masculino. Los comentarios son tales como, por ejemplo:

"Usted debe haber hecho algo malo a ella para merecer esto ...".

"¡Mire la talla de usted! Ella es quizás justa defendiéndose de usted".

"No podemos arrestarla, ¿qué hay sobre los niños?".

"¿Por qué no le demuestra quien manda y lleva los pantalones en casa?".

"Déle tiempo para que se calme, ya cambiará ...".

La sociedad parece que quisiera que estos hombres se fueran de sus propios hogares porque no hay una solución simple a sus problemas de violencia y no hay sistema de ayuda Estatal o privada que pueda ayudarle, tal como ocurre con las víctimas femeninas.

¿Qué deben hacer los hombres?

Guarde siempre un registro con las fechas y las circunstancias de incidentes de violencia física y psicológica.

Señale siempre la violencia a su médico y a la policía, asegúrese de que registren sus lesiones y todos los detalles de la violencia.

Busque siempre la atención médica en un hospital para constatar lesiones

Haga la denuncia de la violencia al Carabinero que está siempre de guardia en los hospitales públicos. También, puede hacer la denuncia en las comisarías y cuarteles de investigaciones o directamente al Tribunal Civil.

Ratifique su denuncia ante el Tribunal Civil que corresponda a su domicilio.

Contrate a un honesto y ético abogado.


La verdad de la violencia intrafamiliar

DECLARACIÓN

El Servicio Nacional de la Mujer, SERNAM, elaboró un Plan de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres, (que posteriormente pasó a llamarse “Plan de Igualdad de Oportunidades para Hombres y Mujeres”). El desarrollo de ese plan, ha considerado en la práctica, solamente el reivindicar los derechos de la mujer, ignorando aquellos del sexo masculino, que también han sido injustamente discriminados.

Un ejemplo del modo discriminatorio en que ha obrado el SERNAM, es la aplicación de la Ley de Violencia Intrafamiliar, que se formuló como una promesa de solucionar este tipo de hechos tan deleznables, particularmente cuando dañan a los hijos.

Nos asiste la convicción de que ocurre, como en el caso de los incendios, que "lo que no destruye el fuego lo destruyen los bomberos". Esta Ley, en el contexto global del Plan de Igualdad de Oportunidades, ha distado de entregar soluciones a los involucrados en situaciones de violencia doméstica, y ha destinado fondos públicos en realizar campañas de difusión masiva, estimulando a que la mujer denuncie estos hechos, por considerar que la mujer es siempre la víctima, no haciendo lo mismo con los hombres.

No se ha estimulado, mediante campañas masivas, con "igualdad de oportunidades", el que el hombre siquiera tome conciencia de que la violencia conyugal, en el caso de la violencia psíquica, es ejercida indistintamente por ambos sexos, los estudios del propio SERNAM señalan que la violencia es mayor de madres a hijos que de padres. Sin embargo se estigmatiza a las mujeres como "víctimas", o "hijos y mujeres víctimas” y a los hombres como "agresores". Esto estimulado prejuicios que, entre otros efectos, tiene el de dificultar la relación padre-hijo.

Por otro lado, a pesar de la indiscutible violencia psíquica que constituye impedir a los niños ver a su padre, la Ley de VIF no la considera. El Plan de Igualdad de Oportunidades considera en el tema de familia la flexibilización de los roles tradicionales al interior de la familia, sin embargo, sólo se ha fortalecido la discriminación de género hacia el hombre en el mundo privado que es la familia, especialmente para ejercer el rol paterno, y particularmente, en los contextos de familias "mal constituidas", "disgregadas" o en "situación irregular".

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